Para mi, el arte es, ante todo, un sistema de comunicación. Permite expresar sentimientos personales que pueden tornarse colectivos con facilidad. Quiero utilizarlo sobre todo para indagar en emociones o matices que no pueden reducirse fácilmente al lenguaje racional. Probablemente es el sistema de expresión más ancestral y el que más elementos tiene de ese lenguaje primigenio del que siempre tuvimos añoranza.

La manifestación artística la utilizo con cierta influencia psicoanalítica. Empiezo manipulando el material, y una serie de vivencias y estados emocionales derivan hacia determinadas formas. Se produce una simbiosis entre la habilidad manual y el subconsciente, y surgen formas que son encarnación de nuestras vivencias. Esto permite un descubrimiento personal insólito y no siempre cómodo.

A veces estos planteamientos personales tienen un gran poder de sugestión y se adoptan colectivamente. Es el gran milagro y lo que consagra al artista como chaman de su colectividad.